Translate the writing to a lot of languages :)

domingo, 28 de abril de 2013

"Sólo se vive una vez, pero si lo haces bien, una es suficiente."

Hace más de un mes leí esa frase en un libro. Desde luego no me dejó indiferente, y tras varios días reflexionando sobre ella, llegué a la conclusión de que tenía muchísima razón. Desde siempre, y como mucha gente en el mundo aún cree, pensaba que lo más adecuado sería vivir dos vidas, así en la primera podríamos prepararnos y entrenarnos para que la siguiente fuera más próspera y feliz.

Sin embargo, ahora sé que estaba muy equivocada. Si viviéramos dos veces, si tuviéramos la oportunidad de estar en este mundo doblemente, nos perderíamos tantas cosas y aprovecharíamos tan pocas oportunidades que nuestra mera existencia no hubiera valido la pena. 

En nuestra primera vida, todas las cosas nos parecerían auténticas banalidades, experiencias y anécdotas sin verdadero sentido que creeríamos que sería posible repetir con mejor fortuna en esa segunda oportunidad que se nos brindaría más adelante. Tampoco valoraríamos los sentimientos que germinasen en nuestro corazón, porque en el fondo sabríamos que tarde o temprano desaparecerían para transformarse en otros bien diferentes y para dirigirse a otro tipo de personas. Albergaríamos el conocimiento en nuestra mente de una vida que no merecería ni siquiera recibir tal apelativo, pues lo más correcto sería denominarla "experimento".

Pero supongamos que ocurriera. Hagámonos a la idea de que esa posibilidad existiera y ahora nos encontráramos ante la segunda y última oportunidad de vivir. Se nos habrían abierto las puertas a otra existencia diseñada a nuestra manera, un destino sin sorpresas, todo estaría calculado minuciosamente y apenas el mínimo detalle lograría sobresaltarnos. No podríamos levantarnos cuando algo nos saliera mal en la vida y aprender de nuestros errores, por la simple razón de que no nos caeríamos nunca. Jamás podríamos sentir la felicidad de conseguir un objetivo, ni los nuevos sentimientos que empiezan a anidar en nuestro corazón a medida que vamos creciendo, todo sería demasiado conocido para nosotros, excesivamente común y normal para disfrutarlo de nuevo.

Así que no sé vosotros, pero yo me alegro de vivir sólo una vez. Me alegro de sentir que cada día es diferente, que cada experiencia que vivo se guarda dentro de mí y me ayuda a seguir adelante, y que cada vez que me caigo voy a poder levantarme con las fuerzas renovadas preparada para lo que venga. Totalmente preparada para un destino que seguro que me tiene reservado algo grande, no a nivel internacional, sino en el corazón de una o varias personas. Porque sé que pase lo que pase, voy a hacer que mi única vida sea suficiente para ser feliz.